Minneapolis volvió a colocarse en el centro de la atención nacional tras un tiroteo ocurrido durante una protesta contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), un hecho que dejó a un manifestante muerto y provocó una nueva ola de indignación social en la ciudad.
El incidente ocurrió en medio de manifestaciones contra un operativo federal de inmigración desplegado recientemente en la zona metropolitana. De acuerdo con los primeros reportes, agentes federales dispararon contra un hombre que participaba en la protesta, desatando escenas de caos y confrontación entre autoridades y manifestantes.
Videos difundidos en redes sociales muestran momentos de alta tensión: gases lacrimógenos, empujones y personas corriendo para ponerse a salvo. Testigos aseguran que el manifestante se encontraba grabando el operativo cuando fue confrontado por agentes federales. Minutos después, se escucharon múltiples disparos.
Las autoridades federales señalaron que el hombre representaba una amenaza para la seguridad de los agentes. Sin embargo, versiones de testigos y grabaciones de video han generado dudas sobre el uso de fuerza letal, lo que llevó a líderes locales y estatales a exigir una investigación independiente y transparente.
El Departamento de Policía de Minneapolis aclaró que no participó directamente en el operativo, ya que se trató de una acción federal. No obstante, funcionarios municipales reconocieron la gravedad del suceso y expresaron su preocupación por el impacto que este tipo de operativos tiene en comunidades ya marcadas por una historia de tensiones con las fuerzas del orden.
Tras el tiroteo, las protestas se intensificaron. Manifestantes se congregaron en distintos puntos de la ciudad, incluyendo zonas cercanas a edificios gubernamentales y hoteles donde, según activistas, se hospedaban agentes federales. En varios momentos, las protestas fueron dispersadas con gas lacrimógeno.
Organizaciones defensoras de los derechos civiles denunciaron lo ocurrido como un ejemplo del uso excesivo de la fuerza y advirtieron que los operativos migratorios están generando un clima de miedo e inestabilidad. También subrayaron la necesidad de proteger el derecho a la protesta pacífica.
El caso ha provocado reacciones a nivel nacional. Legisladores de distintos partidos pidieron explicaciones al gobierno federal y coincidieron en la urgencia de revisar los protocolos de actuación de las agencias migratorias durante manifestaciones públicas.
Mientras tanto, en Minneapolis, vecinos y activistas han organizado vigilias y memoriales improvisados para recordar a la víctima. Para muchos, el episodio revive heridas abiertas desde otros casos de violencia policial y refuerza el debate sobre inmigración, seguridad y derechos civiles en Estados Unidos.


