Cuatro personas murieron y seis resultaron heridas tras un enfrentamiento armado en aguas del norte de Cuba, informó el Ministerio del Interior.
El gobierno de Cuba aseguró que una lancha rápida registrada en Florida intentó ingresar al país con “fines terroristas” y que sus ocupantes abrieron fuego contra agentes fronterizos cubanos. Las autoridades respondieron al ataque, lo que dejó cuatro fallecidos y seis heridos.
Según el Ministerio del Interior, la embarcación, con matrícula estadounidense, transportaba a 10 ciudadanos cubanos que residían en Estados Unidos. A bordo se habrían incautado fusiles de asalto, pistolas, cócteles molotov, chalecos antibalas y uniformes militares.
El incidente ocurrió la mañana del miércoles a menos de una milla náutica de la provincia de Villa Clara, en la costa norte de la isla. De acuerdo con la versión oficial, cuando los guardafronteras se aproximaron para solicitar identificación, los ocupantes de la lancha abrieron fuego, hiriendo al comandante del buque cubano.
Las fuerzas cubanas respondieron al ataque, causando la muerte de cuatro de los tripulantes e hiriendo a los otros seis, quienes fueron trasladados para recibir atención médica. Las autoridades identificaron a los seis sobrevivientes y a uno de los fallecidos, mientras continúan las labores para confirmar la identidad de los otros tres muertos.
El diario The Washington Post indicó que no pudo confirmar de manera independiente la versión ofrecida por el gobierno cubano. Por su parte, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que Washington llevará a cabo su propia investigación. Rubio se encontraba en Saint Kitts and Nevis al momento de conocer los hechos y señaló que la Guardia Costera estadounidense fue informada por su contraparte cubana.
“Verificaremos de manera independiente lo ocurrido y estaremos preparados para responder en consecuencia”, declaró el funcionario, calificando el tiroteo en mar abierto como un hecho “altamente inusual”.
Escalada de tensiones
El incidente se produce en medio de una creciente tensión entre Washington y La Habana. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha endurecido las medidas económicas contra la isla, incluyendo restricciones energéticas que han agravado la crisis que atraviesa el país caribeño.
Tras una operación militar que derivó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, la administración estadounidense tomó control de las exportaciones petroleras de Venezuela y prohibió envíos de crudo a Cuba, que dependía en gran medida de ese suministro.
En un decreto reciente, Trump calificó las políticas del gobierno cubano como una “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad nacional estadounidense y advirtió que podría imponer aranceles a países que suministren petróleo a la isla.
Desde 1960, Estados Unidos mantiene un embargo comercial contra Cuba, instaurado tras la llegada al poder de Fidel Castro, quien derrocó al gobierno de Fulgencio Batista. Las relaciones diplomáticas fueron restablecidas en 2015 bajo la presidencia de Barack Obama y el mandato de Raúl Castro, aunque el acercamiento fue revertido en gran parte durante el primer mandato de Trump.
El actual presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha reiterado que su gobierno está dispuesto a dialogar con Washington, siempre que se respeten la soberanía y la no injerencia en asuntos internos.
Analistas señalan que la situación actual está marcada por la incertidumbre política y económica, en un contexto de presión internacional y dificultades internas que mantienen en vilo a la isla.














