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Una de las historias energéticas más sorprendentes del año está tomando forma en silencio: ExxonMobil, la petrolera más grande de Estados Unidos, está en negociaciones avanzadas para regresar a Venezuela, casi dos décadas después de que el gobierno de Hugo Chávez la expulsara del país. Te explicamos todo lo que está pasando y por qué importa.

¿Cómo terminó Exxon en Venezuela… y por qué se fue?

La historia entre ExxonMobil y Venezuela es larga y complicada. En 2007, bajo el gobierno de Hugo Chávez, Venezuela confiscó los activos multimillonarios de Exxon en la Faja del Orinoco. A diferencia de otras petroleras que aceptaron las nuevas condiciones y se quedaron, Exxon se negó a negociar, abandonó el país y llevó el caso a tribunales internacionales de arbitraje, peleando durante más de una década. Según el New York Times, Caracas todavía le debe a la empresa alrededor de $1,000 millones en compensaciones ordenadas por los tribunales. Democracy Now!PBS

¿Qué cambió para que Exxon regrese ahora?

El mundo cambió radicalmente en enero de 2026. Tras la caída de Nicolás Maduro a principios de enero, Trump nombró a Delcy Rodríguez — la exvicepresidenta de Maduro que supervisó la industria petrolera durante su gobierno — para gestionar la apertura económica de Venezuela hacia Estados Unidos. Rodríguez reformó la Ley Orgánica de Hidrocarburos en enero para facilitar las condiciones a los inversionistas extranjeros: contratos directos con PDVSA, exenciones fiscales, cuentas bancarias en el exterior y cláusulas de arbitraje internacional. U.S. Department of Justice

ExxonMobil estaría negociando derechos de producción en hasta seis campos petroleros en diferentes regiones del país. El posible acuerdo podría haber sido anunciado antes de finales de mayo. Sin embargo, hay un obstáculo notable: apenas en enero de 2026, el CEO de Exxon, Darren Woods, había dicho que Venezuela era “inadecuada para la inversión” y que regresar requeriría “cambios muy significativos”, dado que sus activos habían sido confiscados dos veces. Ese cambio de postura en tan solo meses lo dice todo sobre cómo está transformándose el panorama político en Venezuela. Al JazeeraPBS

El rol de Trump y la presión desde Washington

El Secretario del Interior Doug Burgum, quien también preside el Consejo de Dominancia Energética Nacional de Trump, ha hablado directamente con Rodríguez sobre la necesidad de ofrecer condiciones atractivas si quiere que las empresas ayuden a reactivar la producción. “Sigo siendo muy optimista sobre hacia dónde va esto”, declaró en una entrevista reciente. CNBC

La administración Trump ha posicionado la reactivación petrolera de Venezuela como una herramienta para reducir la influencia adversaria en el hemisferio occidental. Algunos de los activos que ExxonMobil perdió en 2007 terminaron en manos de la rusa Rosneft, y restablecer la presencia estadounidense forma parte de una política energética más amplia. CNN

¿Qué quiere Exxon a cambio?

ExxonMobil y ConocoPhillips están presionando por contratos duraderos y un mecanismo para resolver los miles de millones de dólares que se les adeudan. Aunque han dicho públicamente que Venezuela aún tiene trabajo por hacer en los acuerdos de producción compartida, en privado se muestran alentados por la disposición de Rodríguez y sus asesores a negociar diferentes aspectos de los contratos. Un equipo de Exxon se reunió recientemente con funcionarios de la embajada estadounidense en Caracas y tuvo conversaciones con funcionarios venezolanos en Houston. Al Jazeera

¿Y mientras tanto, qué pasa en Venezuela?

El gobierno venezolano ya firmó acuerdos con las empresas estadounidenses Hunt Overseas Oil Company y Crossover Energy para operar en la Faja del Orinoco, la principal provincia petrolera del país de crudo pesado y extrapesado. Los acuerdos fueron firmados en presencia del asesor energético de Trump, Jarrod Agen, quien llegó a Venezuela en el primer vuelo directo Miami-Caracas en casi una década. Wikipedia

Chevron sigue siendo la única gran empresa petrolera estadounidense con operaciones sustanciales en Venezuela, produciendo alrededor de 250,000 barriles diarios a través de empresas conjuntas con PDVSA. Si Exxon logra cerrar el trato, se convertiría en el regreso más simbólico del capital energético americano al país sudamericano en décadas.