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La república comunista de Cuba se acerca rápidamente a un punto crítico, impulsada por las sanciones energéticas de Estados Unidos que han cortado cerca del 75 % de sus suministros de crudo, esenciales para la producción eléctrica y el transporte en la isla. Esta medida forma parte de una estrategia de presión política que amenaza con profundizar la ya grave crisis económica y social que enfrenta el país caribeño.

El gobierno del presidente estadounidense Donald Trump ha bloqueado el petróleo que tradicionalmente llegaba desde Venezuela, el principal aliado energético de Cuba, en medio de la captura y destitución del líder venezolano en un operativo militar. Además, una orden ejecutiva de Trump a finales de enero amenaza con aranceles a cualquier país que suministre combustible a Cuba, lo que llevó a México a suspender sus exportaciones petroleras a la isla.

Este corte en los suministros ha provocado escasez crítica de gasolina, combustible para aviones y energía eléctrica, exacerbando apagones frecuentes y afectando servicios básicos. La dependencia histórica de Cuba del crudo importado —con reservas locales mínimas y poca infraestructura alternativa como gas natural o energías renovables— significa que la nación carece de medios para sustituir rápidamente los envíos detenidos.

La situación ha generado impactos humanitarios y económicos: el transporte se encarece, la producción de alimentos y servicios se ve afectada y la calidad de vida de los ciudadanos continúa deteriorándose, con reportes de largas filas por combustible y tensión social creciente.

Mientras tanto, el gobierno cubano ha denunciado que las sanciones estadounidense constituyen un uso “fascista y genocida” de la política exterior, acusando a Washington de intentar estrangular la economía nacional. Por su parte, analistas advierten que la crisis podría desbordarse si no se alcanza una resolución diplomática, aunque los términos de cualquier posible negociación permanecen poco claros.

En respuesta a la presión energética, sectores del capitalismo cubano han comenzado a importar combustible de forma independiente, aunque los volúmenes son insuficientes para satisfacer las necesidades del país y no compensan el cerco petrolero impuesto por Estados Unidos.

La comunidad internacional observa con atención cómo se desarrolla esta crisis, en medio de un clima geopolítico tenso que involucra además a países como Rusia, que ha señalado su intención de enviar suministros de petróleo a Cuba, aunque sin un cronograma definido.

America Latina Headlines Venezuela

Valero Energy (VLO.N) planea importar hasta 6.5 millones de barriles de crudo venezolano en marzo para sus refinerías de la Costa del Golfo. Esto posicionaría a la empresa como el principal refinador extranjero del petróleo de Venezuela, desde que Estados Unidos capturó al presidente Nicolás Maduro en enero.

Valero fue uno de los primeros refinadores estadounidenses en reanudar las importaciones de crudo venezolano tras un acuerdo de suministro de petróleo de $2 mil millones con el gobierno interino de Venezuela, que permitió la relajación de sanciones. Si Valero consigue 10 o más cargamentos, podría superar a Chevron (CVX.N) como el principal refinador de crudo venezolano en EE.UU.

Este volumen de importación sería el mayor desde que EE.UU. sancionó la industria petrolera venezolana en enero de 2019. Aunque Chevron, el único productor estadounidense de petróleo en Venezuela, también incrementará sus exportaciones de crudo venezolano a 300,000 barriles diarios en marzo, gran parte de esta cantidad se destinará a Valero.

Valero también ha negociado cargamentos con casas de comercio como Trafigura, las cuales fueron autorizadas por el gobierno estadounidense para comerciar petróleo venezolano.

Aumento de Exportaciones Venezolanas
Se espera que la producción y exportación de petróleo de Venezuela aumenten drásticamente en los próximos meses, alcanzando 1 millón de barriles por día. Este repunte se debe a la reversión de los recortes de producción, mientras que las exportaciones aumentaron a aproximadamente 800,000 barriles diarios en enero.