
Un fallo de un juez federal estadounidense ha dado esperanza y miedo a uno de los venezolanos deportados por la administración Trump, quienes habían sido enviados a una prisión notoria en El Salvador. El juez del distrito estadounidense, James Boasberg, ordenó el jueves en Washington DC que los deportados que se encuentran en países fuera de Venezuela deben ser autorizados a regresar a EE.UU. para luchar por sus casos. Esta decisión está dirigida a aquellos que fueron expulsados ilegalmente de EE.UU. en marzo de 2024.
Boasberg expresó que el gobierno de EE.UU. debe cubrir los costos de viaje para aquellos que deseen regresar y argumentar sus casos de inmigración en corte. Luis Muñoz Pinto, uno de los deportados, habló exclusivamente con The Guardian desde Bogotá, Colombia. Muñoz Pinto fue acusado erróneamente de pertenecer a la peligrosa banda criminal venezolana Tren de Aragua, a pesar de no tener antecedentes penales y no haber cometido ningún crimen relacionado con la banda.
Muñoz Pinto, quien había sido estudiante de ingeniería y se había refugiado en Colombia antes de intentar llegar a EE.UU., teme regresar y ser detenido nuevamente, lo que podría llevarlo a una situación aún peor. “¿Te imaginas lo que vivió mi familia al enterarse de que fui enviado a esa prisión en El Salvador? Pasé de perseguir un sueño a ser humillado por los guardias que me golpeaban”, dijo.
En marzo de 2024, más de 250 venezolanos fueron deportados de forma repentina a El Salvador, lo que incluyó condiciones de detención extremas y alegaciones de tortura por parte de los guardias. Muchos de estos deportados fueron enviados a la prisión mega Cecot, donde se les negó contacto con abogados y familiares.
Aunque el fallo de Boasberg podría permitir que algunos regresen, la administración Biden ha expresado su preocupación por las implicaciones de política exterior, y se teme que las audiencias remotas o el regreso de los deportados puedan generar interferencias por parte de elementos antiamericanos en Venezuela.
Muñoz Pinto aún se debate entre regresar a EE.UU. y enfrentar otra pesadilla o mantenerse en su situación actual. “Sé que Trump me deportó a Cecot y no he superado esa pesadilla, pero EE.UU. sigue siendo la tierra de las oportunidades”, dijo, reconociendo la difícil decisión que enfrentará si se presenta la oportunidad de regresar.