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Un niño sordo de seis años fue deportado de Estados Unidos a Colombia junto a su madre y su hermano menor después de que autoridades de inmigración los detuvieran durante una cita rutinaria con funcionarios federales en California, un caso que ha generado críticas de defensores de inmigrantes y autoridades educativas.

El menor, identificado como Joseph, fue detenido junto a su madre, Lesly Rodríguez Gutiérrez, y su hermano de cuatro años cuando acudieron a una oficina del programa de supervisión de Immigration and Customs Enforcement (ICE) en San Francisco. La familia, originaria de Colombia, había solicitado asilo y vivía en Hayward, California.

Según el abogado de la familia, Nikolas De Bremaeker, los agentes detuvieron rápidamente a los tres durante la cita y los trasladaron a centros de detención antes de deportarlos. El abogado afirmó que las autoridades no permitieron que el niño recibiera su aparato auditivo ni otros dispositivos necesarios para comunicarse, a pesar de que un familiar esperaba afuera del edificio con el equipo médico.

El niño utiliza un implante coclear y depende principalmente del lenguaje de señas estadounidense (ASL) para comunicarse. Defensores de inmigrantes argumentan que negarle acceso a estos dispositivos durante la detención afectó su capacidad para comprender lo que estaba ocurriendo.

Autoridades educativas en California también reaccionaron al caso. El superintendente estatal de instrucción pública, Tony Thurmond, expresó preocupación por la deportación y pidió que el menor pueda regresar a Estados Unidos para continuar sus estudios en la California School for the Deaf, donde recibía apoyo educativo especializado.

Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) indicó que la madre había recibido una orden final de deportación emitida por un juez de inmigración en 2024 y aseguró que el proceso siguió los procedimientos legales. La agencia también afirmó que las familias tienen la opción de ser deportadas juntas o dejar a los menores con un tutor designado en Estados Unidos.

El caso ha reavivado el debate sobre las políticas de inmigración en Estados Unidos y el trato a familias migrantes, especialmente cuando involucran a niños con discapacidades o necesidades médicas especiales.

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La agencia U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE) planea invertir 38,3 mil millones de dólares para ampliar su red de centros de detención en todo Estados Unidos y aumentar su capacidad a 92 600 camas, de acuerdo con documentos internos obtenidos recientemente. 

El plan, que forma parte de una iniciativa más amplia para reforzar las deportaciones, contempla la construcción de ocho instalaciones de gran tamaño que podrían albergar entre 7 000 y 10 000 personas cada una, así como 16 centros regionales de procesamiento donde los detenidos permanecerían entre 3 y 7 días antes de ser trasladados. 

Además, ICE planea adquirir y modernizar 10 instalaciones ya existentes para incorporarlas al nuevo esquema de detención. Según los documentos, todos los centros estarían en funcionamiento para noviembre de 2026. 

La expansión se financiaría con recursos de un paquete de gastos aprobado el año pasado por el Congreso, que destinó una cantidad sin precedentes para el control migratorio y la infraestructura de detención. Hasta ahora, se ha reportado un significativo incremento en el número de inmigrantes bajo custodia de ICE en comparación con períodos anteriores. 

Organizaciones defensoras de derechos humanos han expresado preocupación por la rapidez y escala de la expansión, argumentando que podría poner en riesgo la fiscalización adecuada y las condiciones de detención de los migrantes.