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Las autoridades mexicanas arrestaron al sobrino del famoso narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán en una operación realizada el 26 de mayo en Nogales, Sonora — una ciudad fronteriza ubicada justo al otro lado de Arizona. El detenido, identificado oficialmente como Isaí “N” y conocido por los medios mexicanos como Isaí Martínez Zepeda y apodado “El Chinacate”, fue capturado sin resistencia en un domicilio del barrio Colonia Casa Blanca.

Isaí fue identificado por las autoridades federales como coordinador logístico del Cártel de Sinaloa. El Secretario de Seguridad Omar García Harfuch confirmó su captura y señaló que tenía una orden de extradición activa por delitos de crimen organizado y narcotráfico. Mexicanist

Según una fuente federal que habló con AFP bajo condición de anonimato, Isaí es acusado de coordinar operaciones de tráfico de drogas hacia Estados Unidos y Costa Rica, y se le atribuye la venta de 10,000 pastillas de fentanilo en territorio estadounidense — una droga vinculada a decenas de miles de muertes cada año en ese país. Mexico Daily Post

Ese mismo día, durante otra operación en Tapachula, Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala, las autoridades decomisaron más de 680 kilogramos de cocaína, 151 armas de fuego, 363 cargadores y 18 granadas. Yahoo!

Esta detención es otro golpe a la familia Guzmán. Ovidio Guzmán López, uno de los hijos de El Chapo, fue capturado en 2023 y extraditado a EE.UU., donde se declaró culpable de cargos de narcotráfico en julio de 2025. Otro hijo, Joaquín Guzmán López, fue arrestado en El Paso, Texas en 2024 y también enfrenta cargos federales en Estados Unidos. Mexicanist

Curiosamente, hace apenas unas semanas El Chapo en persona envió una carta desde su prisión en Colorado solicitando ser devuelto a México. Su sobrino ahora podría seguir el camino inverso — de México a una celda en Estados Unidos.

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CONCORDIA, México (AP) — En lo profundo de las montañas costeras sobre el puerto turístico de Mazatlán, en Sinaloa, pequeños pueblos a lo largo de una carretera sinuosa lucen casi desiertos. El silencio solo es interrumpido por el paso ocasional de un vehículo.

Fue cerca de uno de estos poblados, Pánuco, donde a finales de enero fueron secuestrados 10 trabajadores de una mina de oro y plata propiedad de la empresa canadiense Vizsla Silver Corp.. Las autoridades han confirmado la localización de 10 cuerpos en fosas clandestinas; cinco ya fueron identificados como los mineros desaparecidos y otros restos continúan en proceso de identificación.

El caso ha generado nuevas dudas sobre la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha defendido una reducción significativa en los homicidios durante el último año como evidencia de avances en la lucha contra el crimen organizado.

Guerra interna del Cártel

Desde septiembre de 2024, dos facciones del Cártel de Sinaloa mantienen una disputa interna que ha extendido la violencia por todo el estado. El conflicto se intensificó tras la captura y entrega a autoridades estadounidenses de Ismael “El Mayo” Zambada, lo que derivó en enfrentamientos entre su facción y el grupo conocido como “Los Chapitos”, ligado a los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó que los detenidos por el secuestro pertenecerían a la facción de “Los Chapitos” y que, presuntamente, confundieron a los trabajadores con integrantes del grupo rival. Sin embargo, no se ha aclarado cómo pudo ocurrir esa supuesta confusión, ya que la empresa señaló que los empleados fueron privados de la libertad directamente en el sitio minero.

Presencia militar y temor persistente

Tras la desaparición, el gobierno desplegó más tropas en la zona montañosa y realizó operativos aéreos y terrestres. Aunque se lograron detenciones y el hallazgo de fosas clandestinas, habitantes y activistas denuncian que la seguridad sigue siendo frágil.

Organizaciones de derechos humanos que apoyan a desplazados por la violencia advierten que muchas comunidades han quedado prácticamente abandonadas. En varias localidades, maestros, médicos y transporte público han dejado de operar por miedo a los enfrentamientos.

En el poblado de El Verde, colectivos de búsqueda acompañan a las autoridades en la inspección de nuevas fosas. Familiares de desaparecidos exigen ampliar los operativos ante la sospecha de que podría haber más víctimas en la zona.

Minas bajo presión del crimen

En México, minas, huertos agrícolas y ductos de combustible han sido históricamente objetivos del crimen organizado, ya sea para extorsión o robo de materiales. El gobierno federal ha señalado que no existen reportes de que Vizsla Silver Corp. haya sido víctima de extorsión.

La empresa indicó en comunicados que colabora con las autoridades, que mantiene una política de “cero tolerancia” a la corrupción y que su prioridad es apoyar a las familias afectadas.

Mientras tanto, en ciudades como Mazatlán se han reforzado las medidas de seguridad ante eventos masivos, pero en las montañas de Sinaloa la incertidumbre persiste y la vida cotidiana continúa marcada por el miedo.

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