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Teherán / Jerusalén / Washington, 1 mar (Reuters) — Israel afirmó que lanzó una nueva serie de ataques aéreos contra Irán este domingo, apenas un día después de una operación combinada con fuerzas estadounidenses que resultó en la muerte del líder supremo iraní, ayatolá Ali Jamenei, según confirmaron medios estatales iraníes y fuentes internacionales.

La ofensiva, calificada por Israel como “Operación Rugido de León” y por Estados Unidos como “Operación Furia Épica”, marca una de las mayores escaladas militares en la región en décadas. Ambas naciones dicen que las acciones buscan neutralizar una “amenaza existencial” que Irán representa debido a su programa nuclear, su influencia en grupos armados en Medio Oriente y sus misiles balísticos.

Muerte de Jamenei y liderazgo iraní en crisis

El ayatolá Ali Jamenei, de 86 años, dirigió Irán desde 1989, consolidando el poder de la teocracia y de la Guardia Revolucionaria, que actúa como fuerza militar y política dominante en el país. Su muerte fue confirmada por la televisión estatal iraní tras el ataque del sábado, que también causó la muerte de varios familiares cercanos y funcionarios de alto rango.

Bajo el sistema constitucional iraní, un consejo temporal —integrado por el presidente Masoud Pezeshkian, el jefe del poder judicial y un miembro del Consejo de Guardianes— asumirá las funciones hasta la elección de un nuevo líder supremo, lo que abre un periodo de incertidumbre y lucha por la sucesión.

Respuesta de Irán y la región

Tras los ataques iniciales, Irán lanzó misiles y drones contra bases estadounidenses en el Golfo y zonas dentro de Israel y países aliados de Washington. Estados de la región, incluidos Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Catar y Baréin, reportaron interceptaciones de proyectiles o sonidos de explosiones, mientras civiles y sistemas de defensa se activaban debido a posibles amenazas.

En varias ciudades iraníes hubo reacciones mixtas: en algunas zonas ciudadanos celebraron lo que consideraban el fin de una figura autoritaria, mientras que el gobierno decretó luto nacional y prometió venganza “sin clemencia” contra Estados Unidos, Israel y sus aliados.

Contexto histórico y causas profundas

El conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos lleva décadas gestándose. Desde la Revolución Islámica de 1979, que llevó al poder a los clérigos y tensó las relaciones con Washington, hasta el respaldo de Irán a grupos como Hezbolá en Líbano y Hamas en Gaza, las tensiones han sido profundas y persistentes.

Una de las principales fuentes de conflicto ha sido el programa nuclear iraní, que Occidente sospecha que busca desarrollar armas atómicas —acusación que Irán niega, diciendo que el objetivo es energético. Tras la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 en 2018, las negociaciones se estancaron y las relaciones se deterioraron.

En 2025 y principios de 2026, los enfrentamientos se intensificaron con ataques directos, bombardeos a infraestructura, y represalias entre las partes, señalando una dinámica de confrontación directa que culminó en las acciones actuales.

Reacciones internacionales

La comunidad global observa con alarma. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió un “cese inmediato de hostilidades” y advirtió sobre el riesgo de una guerra regional de grandes proporciones. Líderes en Europa y Asia han llamado a la moderación y al retorno al diálogo, aunque hasta ahora no han logrado frenar la escalada militar.

Expertos en seguridad advierten que los próximos días serán decisivos: el vacío de poder en Irán, el potencial de represalias masivas y la posibilidad de que otros actores regionales se involucren podrían prolongar el conflicto más allá de las fronteras iraníes.

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